Las uvas para el La Quebrá provienen de viñedos cuidadosamente cultivados. Aquí crecen en todo su esplendor, recién cosechadas y llenas de sabor. Las vides disfrutan de los rayos del sol, lo que conduce a una óptima maduración de las uvas. La cosecha se realiza en el momento de maduración óptima para asegurar una calidad de primera clase.
Tras la cosecha, las uvas se despalillan de forma cuidadosa y se prensan ligeramente. La fermentación se lleva a cabo en tanques de acero inoxidable con control de temperatura, lo que ayuda a conservar perfectamente las notas frutales. Para el La Quebrá, después de la fermentación, sigue el envejecimiento en barricas francesas. Esta maduración le aporta al vino una profundidad y complejidad adicionales, sin enmascarar los rasgos frutales. Todo el proceso se realiza con gran atención y pasión, para resaltar el potencial de las uvas de manera óptima.







