Es el vino icónico de la bodega. No es simplemente un Pinot Noir de Patagonia; es uno de los grandes Pinot Noir del mundo fuera de Borgoña.
Cuando Piero Incisa della Rocchetta llegó a Río Negro en 2003, la primera parcela que compró fue precisamente este viñedo abandonado de Pinot Noir plantado en 1932. Ese viñedo se convirtió en el corazón de Chacra y da nombre a este vino. Rendimientos muy bajos, suelos aluviales con gravas, cantos rodados y presencia calcárea.
Las raíces tienen casi un siglo de edad y aportan una profundidad y una complejidad que no encuentras en viñas jóvenes.
Es un vino de enorme finura y profundidad, con notas de fruta roja fresca, flores, especias y una marcada mineralidad. Considerado por muchos críticos como uno de los mejores Pinot Noir del hemisferio sur.







